Construyendo puentes… o dinamitándolos? – Diario del Cambio Nº109

Nº 109 Construyendo puentes… o dinamitándolos?

Hay una película clásica, El puente sobre el río Kwai, en la que la tensión gira en torno a construir o destruir un puente. El relato pone el foco en una paradoja: mientras unos construyen con disciplina y convicción, otros trabajan en silencio para hacerlo saltar por los aires. El puente se convierte así en algo más que una infraestructura: es una metáfora de propósito, de coherencia —o de su ausencia.

 

Salvando todas las distancias, el momento actual del mercado de la vivienda tiene algo de esta dualidad. Pero con un matiz importante: aquí, en teoría, todos deberíamos estar de acuerdo en que el puente hay que construirlo.

 

En medio de un contexto complejo como el actual, es justo reconocer cuando suceden cosas que van en la buena dirección. No todo es negativo. De hecho, en las últimas semanas, después de un año de trabajo y preparación, se ha producido un movimiento relevante que puede marcar un antes y un después si se consolida en el tiempo.

 

Nos referimos al primer gran concurso para impulsar la construcción de vivienda de alquiler social y asequible. Una iniciativa liderada por la Generalitat de Catalunya que, por dimensión y planteamiento, apunta hacia donde desde hace años sabemos que hay que ir: generar oferta asequible de manera significativa y sostenida. Porque, no nos engañemos, sin oferta no hay política de vivienda que funcione.

 

Es cierto que los resultados no serán inmediatos. Este nuevo parque no llegará al mercado hasta dentro de unos años, y lo hará de manera gradual. Pero también es cierto que, por primera vez en mucho tiempo, se ha dado un paso estructural, no coyuntural. Y eso, en un sector acostumbrado a medidas de corto recorrido, no es menor.

 

Este concurso ha tenido, además, un elemento especialmente destacable: la recuperación —todavía incipiente— de la confianza entre el sector público y el sector privado. Una confianza que se había ido erosionando durante años y que es imprescindible para ejecutar, gestionar y hacer crecer este parque de vivienda asequible. Sin esta colaboración, simplemente no hay escala posible.

 

Se ha empezado, en definitiva, a construir un puente. Un puente necesario, aún frágil, pero imprescindible. Un puente que debería crecer, consolidarse y hacerse cada vez más robusto con el tiempo.

 

Y, sin embargo, aquí es donde aparece la contradicción.

 

Porque mientras una parte de la administración trabaja para levantar este puente, otras áreas parecen decididas a torpedearlo. Siguen aprobándose normativas improvisadas, poco maduras, a menudo con una voluntad reactiva más que estratégica. Medidas que, en muchos casos, acaban generando efectos contrarios a los que pretendían corregir.

 

El problema no es solo el contenido de estas decisiones, sino sobre todo el marco que generan: desconfianza, incertidumbre y parálisis. El mensaje que se transmite es desconcertante: se pide colaboración al sector privado para impulsar nueva oferta, pero al mismo tiempo se crean condiciones que dificultan esa misma colaboración. Se construye un puente con una mano, mientras con la otra se erosionan los cimientos.

 

Todos sabemos que las soluciones no serán rápidas. El déficit acumulado es demasiado grande y las inercias del sector demasiado lentas. El reto del “mientras tanto” es, probablemente, el más complejo de gestionar. Pero eso no justifica actuar sin precisión.

 

Al contrario. Si algo requiere el momento actual es cirugía fina: medidas pensadas, evaluadas, ajustadas a la realidad y con voluntad de afinar, no de romper. Porque cuando se actúa con una hacha legislativa, el riesgo de hacer más daño que bien es altísimo.

 

Y es aquí donde la pregunta se vuelve inevitable: ¿qué quieren realmente?

 

¿Quieren construir un marco estable que permita aumentar la oferta y mejorar el acceso a la vivienda? ¿O quieren seguir instalados en una dinámica de decisiones que generan titulares pero no resuelven problemas?

 

Porque, si lo que se quiere es avanzar, el camino parece bastante evidente: reforzar los puentes que empiezan a funcionar, darles continuidad, generar confianza y coherencia en la acción pública.

 

Todo lo que no sea eso —todo lo que sea construir y, al mismo tiempo, deshacer— nos aleja, una vez más, de las soluciones que desde hace tanto tiempo sabemos que necesitamos.

 

Guifré Homedes | Director General Amat

 

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El Diari del Canvi es una iniciativa de Amat que surgió como respuesta a la crisis financiera que estalló en verano de 2008 y que tuvo un gran impacto en el mercado inmobiliario. En ese momento de incertidumbre, Amat sintió la necesidad y la convicción de informar a sus clientes, colaboradores y contactos sobre los cambios y acontecimientos que estaban ocurriendo y que nos afectaban a todos.