Mirando atrás

 In Reflexiones

Como en los últimos años, el 2021 ha sido un año lleno de sustos, pero un buen año para el sector inmobiliario.

Empezamos el año con muchas restricciones, pero fuimos cambiando rápidamente hacia el optimismo a medida que avanzaba la vacunación, a pesar de eso, con todas las olas que hemos acabado teniendo, la recuperación ha sido mucho más lenta de lo previsto.

¿Cuál ha sido la realidad?

Se ha consolidado la tendencia de buscar vivienda con espacios amplios, con jardín i con terraza. Seguramente la mayoría de viviendas que reúnen estas condiciones se encuentran más en los alrededores que no en la propia ciudad.

Photo by Étienne Beauregard-Riverin

Photo by Étienne Beauregard-Riverin

Esta tendencia ha favorecido las ventas en nuestras oficinas de Sant Cugat de Vallès y de Sant Just Desvern, y de obras nuevas que comercializamos en Badalona, L’Hospitalet de Llobregat y Cornellà, por ejemplo.

Los precios en general se han mantenido, y solo en algunas promociones en las que ya se había vendido más de un 80% han subido ligeramente, aproximadamente un 5-7%. Esto ha sido así en promociones en una franja media de precio.

Ha continuado la tendencia de pocos compradores extranjeros, estamos muy lejos de las cifras previas a la pandemia. Aquí la recuperación es mucho más lenta de lo que todos esperábamos, y afecta especialmente a las viviendas y proyectos de la ciudad de Barcelona, algunos de los cuales están muy pensados para un mercado extranjero.

También ha sido tendencia la dificultad de generar oferta consistente de segunda mano. Si miramos el incremento espectacular de empresas comercializadoras, autónomos, pasavolantes, etc. que se dedican al mercado inmobiliario, es imposible que todos pueda sobrevivir.

Ha aumentado el interés en la promoción de viviendas para destinarlas al BUILT TO RENT. Veremos, en los próximos años, como se acaba materializando todo este interés en un mundo tan necesitado de oferta de alquiler.

Por último, una tendencia muy preocupante: la salida lenta, pero constante, de inmuebles que hasta ahora estaban en el mercado de alquiler para pasar al mercado de venta. A la vez que baja muchísimo la compra de obra nueva por parte de pequeños inversores para destinarlos al alquiler. Las dos cosas provocan que pase lo contrario de lo que necesitamos. Va bajando el número de viviendas que configuran el mercado de alquiler como consecuencia de unas políticas, a nuestro entender, equivocadas:

  • La falta de inversión por parte de la Administración durante años y años para generar vivienda de alquiler.
  • Haber tardado muchos años a entender la necesidad de la colaboración público-privada cuando hablamos de promover viviendas de alquiler.
  • La sobredosis de legislaciones que hacemos en relación al mundo del alquiler y la inseguridad jurídica que esto conlleva.
  • Haber permitido la okupación ilegal.
  • Poner, permanentemente, en entredicho y cuestionar la figura del propietario. Como igualmente en otros ámbitos se cuestiona la figura del empresario. Nos hemos cansado de explicar, a quien nos quiera escuchar, que los propietarios, en su 95%, son personas que lo único que desean es tener unos buenos inquilinos que estén tiempo en la vivienda y que la cuiden. La gran mayoría tienen sensibilidad social, o ¿es que solo son así los nuestros que conocemos muy bien? No, no es verdad, así son la mayoría de propietarios.

Mirar adelante

Cuando escribí el diario a finales de febrero había puesto que, desde nuestra perspectiva, las tendencias que vemos eran:

  • Mantenimiento de la demanda, tanto de obra nueva como de segunda mano.
  • Subida en los costes de construcción por el mayor coste de las materias primas y de la energía, que se puede trasladar al precio final de las viviendas.
  • Una posible subida de los intereses de las hipotecas.
  • Una falta de suelo a consecuencia de la lentitud en todos los temas urbanísticos.
  • Un descenso alarmante del número de viviendas en alquiler.

Hoy, con el estallido de la guerra en Ucrania, nos es difícil ver las consecuencias para la economía europea, y para la nuestra en partículas, puede comportar y las derivadas en cada sector.

Nuestra solidaridad con el pueblo ucraniano.

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